lunes, 4 de junio de 2018

LOS GIRASOLES DE FUEGO. Poema de IVONNE GORDON



El girasol sólo sigue la ruta de la peregrinación incauta
y da vueltas y vueltas a la tierra.
El girasol enamorado con su mirada
incauta el amor de la luna, se acurruca
en su pecho como el viento que pasa.
Los girasoles dan vuelta a la tierra
los espejismos brotan en medio de antorchas
vuelan los girasoles entre el mar y la tierra
siembran la libertad en su movimiento.
El girasol enamorado manda señales a los sueños
que son luna, que son sol.

Da un alarido sublime
así declara la grandiosidad del día inmortal
que cae
que agranda
nuestra carne, nuestra sangre
porque somos espejos enamorados
de girasoles acumulados de sueños sin violencia.


Ivonne Gordon  (Ecuador)



Cuaderno de Poesía #10 de Poetas sin sofá
 

martes, 29 de mayo de 2018

NO HAY AMOR SI NO HAY PAZ. Poema de XIMO GONZÁLEZ


    
         (rebelión sexual de las mujeres atenienses)



Unidas quiere vernos Afrodita
resueltas a exigir la ansiada paz
que el griego nos robó con fin pugnaz,
amante de la guerra y de la cuita.

De noche, cuando venga de visita,
presuroso a exigir placer fugaz,
diremos con premura y gesto agraz
que busque alguna hetaira o sodomita.

La paz será moneda inexcusable
si quiere disfrutar de nuestro ardor.
Veremos como pronto, razonable,

el armisticio firma con valor
para volver corriendo, muy amable
dispuesto a hacer la guerra del amor.


                  Ximo González

                      Cuaderno de Poesía #10 de Poetas sin sofá


lunes, 21 de mayo de 2018

POEMAS de TONY CALIX


                               Ignorancia

Se marchó,
y tras sus pasos
la puerta hizo temblar la casa.

Iba acompañada de la fuerza.

Yo
guardé silencio,
esperé con calma
la luz y su sabiduría.



                       Ola y adiós

El amor vuelve
como el mar

A mi encuentro
y al tuyo

A mi encuentro
y al tuyo...



                Tony Calix

               Cuaderno de Poesía #10 de Poetas sin sofá




miércoles, 16 de mayo de 2018

METAMORFOSIS DEL TIEMPO. Poema de AMPARO ANDRÉS MACHÍ.


En las estaciones de tren, el tiempo es lo más importante mundo.
Allí adquiere dimensiones distintas.
Un segundo, un minuto, una hora... es la diferencia entre
estar o no llegando a otro lugar, a otro espacio.
El tiempo hace que perdamos o no el tren de la vida.
Su impacable paso, su juicio inmisericorde, nadie escapa.
sigues en el tren, sometido al tiempo.
Retraso, retraso,
retraso…
el tren paraliza la vida en el tiempo.
El viaje es un viaje de tiempo y espacio.
Miras por la ventanilla y sigues viendo tiempo:
el tiempo en los naranjos flotantes a los lados
reventados de azar de marzo en julio;
y el tiempo en noviembre, cuando ya ha pasado por ellos su huella.
El tiempo incrustado en los cañaverales y enredaderas
en las vallas, en el ambiente...
El tiempo, ajeno a sus consecuencias,
va besando el aire que traspasa, lleno de sol,
los agujeros de muros derruidos entre malezas.

El tiempo en la hierba que crece entre las piedras y nunca
tiene el mismo aspecto.
Y las fábricas abandonadas, sumidas en su decadencia,
han sucumbido ante su presencia entre hierros oxidados.
Tiempo, tiempo y tiempo silencioso mientras el tren avanza
y avanza.
También en el amor, el tiempo es eterno en la ausencia,
frugal en la presencia; y, a veces, quizá una sola vez en la vida,
se congela en un instante de inmensa felicidad.
Pero existen lugares en los que el tiempo no importa o no
existe.
En los cementerios el tiempo no importa.
En las flores de plástico de los cementerios, el tiempo no
importa.
En los bancos de piedra de la estación, el tiempo no importa.
En los libros el tiempo no existe.
En las fotografía el tiempo no existe. Está detenido.
Sonrisas congeladas, minutos petrificados en blanco y negro.
Y en las personas el tiempo es cruel o misericordioso.
Y solo cuando lo decide el destino, desaparece para siempre
y se convierte en eternidad para dejar de ser.


Amparo Andrés Machí

Cuaderno de Poesía #10 de Poetas sin sofá