Antoni Albalat. Cuaderno 9 "E"

Antoni Albalat. Cuaderno 9 "E"
Antoni Albalat. Cuaderno 9 "E"

viernes, 28 de febrero de 2014

ANTONIO MACHADO




Emotivo homenaje al gran Antonio Machado en el 75 aniversario de su muerte.



Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre la mar




Soledad Benages nos condujo por  los paisajes y  caminos,  amores y soledades,  sueños y tragedias, que jalonaron la vida del hombre y del poeta.

Y en nuestras voces sus versos, una vez más y siempre, para que no se apague el canto de las viejas horas.


Arantxa Esteban, "El viajero"
Manolo Benages, "Retrato"
Mariajosé Sangorrín, "Soneto a Guiomar"
Alina Paz, "Yo he visto mi alma en sueños"

Julio Alcalá
Tony Calix, "Una noche de verano"
Pilar Bellés, "Parábolas"
Amparo Andrés
Enric Alicart, "Recuerdo infantil"
Juana Soto, "Los olivos"
Rosa Lluch, "Y estas palabras inconexas"
Merxe Ripoll, "La muerte del niño herido"
Ximo González
Pilar Espinosa, "Hastío"
Vicent Camps, "Las moscas"
Guillermo Fernández














  EL CRIMEN FUE EN GRANADA
 

                                                                                        A Federico García Lorca

          1. El crimen


 Se le vio, caminando entre fusiles,
por una calle larga,
salir al campo frío,
aún con estrellas de la madrugada.
Mataron a Federico
cuando la luz asomaba.
El pelotón de verdugos
no osó mirarle la cara.
Todos cerraron los ojos;
rezaron: ¡ni Dios te salva!

Muerto cayó Federico
—sangre en la frente y plomo en las entrañas—
... Que fue en Granada el crimen
sabed —¡pobre Granada!—, en su Granada.

          
   2. El poeta y la muerte

  
Se le vio caminar solo con Ella,
sin miedo a su guadaña.
—Ya el sol en torre y torre, los martillos
en yunque— yunque y yunque de las fraguas.
Hablaba Federico,
requebrando a la muerte. Ella escuchaba.
«Porque ayer en mi verso, compañera,
sonaba el golpe de tus secas palmas,
y diste el hielo a mi cantar, y el filo
a mi tragedia de tu hoz de plata,
te cantaré la carne que no tienes,
los ojos que te faltan,
tus cabellos que el viento sacudía,
los rojos labios donde te besaban...
Hoy como ayer, gitana, muerte mía,
qué bien contigo a solas,
por estos aires de Granada, ¡mi Granada!»

        
               3

 
Se le vio caminar...
                      Labrad, amigos,
de piedra y sueño en el Alhambra,
un túmulo al poeta,
sobre una fuente donde llore el agua,
y eternamente diga:
el crimen fue en Granada, ¡en su Granada!




                Irene, cantautora, "Anoche cuando dormía"


                           "Cantares", con Eneida Paz.



miércoles, 19 de febrero de 2014

JOAN MARGARIT



Gent a la platja

La dona aparca el cotxe a un carrer vora la platja.

Baixa i, a poc a poc, treu i desplega

la cadira de rodes.

Després, agafa el noi, que s’ha fet gran,

l’asseu i li col·loca bé les cames.

Aparta uns quants cabells que li van a la cara

i a poc a poc empeny,

sentint que el vent li fa onejar la roba,

la cadira de rodes cap al mar.

Entra a la platja pels taulons de fusta,

però els taulons s’aturen a uns deu metres de l’aigua.

A prop, el socorrista mira el mar.

La dona aixeca el noi de la cadira

per sota els braços i, d’esquena a l’aigua,

avança mentre els peus inerts del xicot

deixen uns solcs tristíssims en la sorra.

L’ha dut fins a on arriben les onades,

l’ha deixat a la sorra i torna enrere

a recollir una ombrel·la i la cadira.

A prop, el socorrista mira el mar.



Els últims metres. Sempre falten

els maleïts, terribles últims metres.

I mentre cadascú mira el seu mar,

seran aquests que et trencaran el cor.

No hi ha amor en la sorra. Ni en el sol.

Ni en els taulons de fusta, ni en els ulls

del socorrista, ni en el mar. L’amor

són aquests últims metres. La seva soledat.


(De “Es perd el senyal”) 


Esta soledad de la madre, más dramática si cabe en la voz de Joan Margarit, es la soledad del poeta y la soledad de todos.


Y es que el poema trasciende la búsqueda interior del poeta para universalizarse, de manera que el lector se reconoce en él. Como no podría ser de otra forma, ha partido de la Vida del poeta y cobra su verdadera dimensión cuando el lector siente que está hablando de su propia vida.
 
En este conmovedor recital, Joan Margarit hace un recorrido de su vida poética desde Mare Rússia, Casa de Misericòrdia y Primer amor, a los más recientes de su  último poemario “Es perd el señal”.




"Es perd el senyal"

No tinguis pietat del que has estat
perquè la pietat és massa breu:
no dóna temps a construir-hi res.
De nit, en un petit aeroport,
veus com un avió s'està enlairant.
Va perdent-se el senyal.
Sent els convenciment que estàs vivint
uns anys sense esperances que ja són
els més feliços de la teva vida.
Hi ha una altra poesia, hi serà sempre,
com hi ha una altra música.
La de Beethoven sord. Quan es perd el senyal.



No tengas piedad de lo que has sido,
porque la piedad es demasiado breve:
no da tiempo a construir nada.
De noche, en un pequeño aeropuerto,
ves cómo un avión se está elevando.
Vas perdiendo la señal.
Sientes el convencimiento de que estás viviendo
unos años sin esperanzas que ya son
los más felices de tu vida.
Hay otra poesía, la habrá siempre,
como hay otra música.
La de Beethoven sordo. Cuando se pierde la señal.



        Que la Poesía tiene mucho que ver con la Música es una evidencia, no necesita argumentación. Tiene que ver con la Ciencia, en cuanto que ambas precisan de la inspiración. A diferencia de la Ciencia, la Poesía no  necesita relación con el pasado, Machado no contiene a Homero; en este sentido se parece más a la Literatura. Pero no es Música ni Ciencia ni Literatura.





 El buen poema, por bello que sea, será cruel. La intemperie es dura…, ¡pero más dura es sin poemas!


 La poesía imparte conocimiento y consuelo. Es nuestra última casa de misericordia.
                                                             
Joan Margarit, Cuaderno de Poesía, Poetas sin sofá.


                                    14 de febrero de 2014

               Castellón. Organitzat per Amics de la Natura.

                                                                                                       Mariajosé Sangorrín