Mostrando entradas con la etiqueta Pedro Gómez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pedro Gómez. Mostrar todas las entradas

lunes, 7 de marzo de 2011

CANCIÓN DE CUNA DE LA NUBE Y LA LUNA

Nube, nube, nubita,
deja que la luna asome
su naricita
para que alumbre el sueño
de mi morenita.

Luna, luna, lunilla,
la niña quiere que cantes
una coplilla
para soñar aromas
de manzanilla.

Nube, nube,  nubita,
deja que recueste
su cabecita
en tu cuna de leche,
blanca y dulcita.

Calla, luna, lunilla,
esconde tras la nube
tu naricilla,
pues mi niña se ha dormido
a hurtadillas.

Nube, cuna, canción y luna,
la niña duerme: silencio y penumbra.
Luna, nube, cuna y canción,
despertará la niña al salir el sol.



 Pedro Gómez , febrero de 2011

viernes, 4 de febrero de 2011

UNA PIZCA DE SAL

Una pizca de sal en el bolsillo
Para que ría la niña,
Para que brille un suspiro.

Una hoja de laurel, una ramita de olivo
Para que el pájaro engarce
Su fantasía en el nido.

Una punta de pimienta: ¡Qué contento baja el río!
Entre tus dedos se escapa
El inquieto pececillo.

Unas briznas de azafrán y todo se hace amarillo
Entre los trigos se escucha
El cálido canto del mirlo.


Pedro Gómez

viernes, 28 de enero de 2011

A ESA MUJER LOS OJOS

A esa mujer los ojos no le caben en la cara.

Son negros, profundos, inmensos,
abundantes como el agua.

                                      Ojos suaves
de mirada lenta, serena y clara.

                                               Mirarlos
es sumergirse en un apacible mar en calma,
que cautiva, que te envuelve y que te lleva
a ignotas presencias, a experiencias extrañas.

                                               Te miran
y un escalofrío te impele a desviar la mirada,
con magnética tensión, con resistencia vana.

                                               Imaginarlos
es velar su tez morena, su perfil de avellana,
su nariz menuda y firme, su boca grana.

A aquella mujer los ojos no le cabían en la cara.


Pedro Gómez