jueves, 15 de diciembre de 2016

LA PELOTA ENCALADA. Poema de IOSU MORACHO CORTÉS


 
“La pelota que arrojé cuando jugaba en el parque
aún no ha tocado suelo”
Dylan Thomas
I.

Yo me pregunto, en qué árbol se quedó encalada mi infancia,
qué pedazo de tierra guarda la caja de tesoros de mi niñez.
Y mis cromos perdidos, en qué álbum estarán,
mis tebeos rotos, quién los compondrá.

Yo me pregunto, qué rincón de este mundo
esconde los últimos secretos de aquel tiempo que me vio crecer.

Por favor, si alguien lo sabe, que no diga ni una palabra…

II.

Rodando, por la pendiente calle abajo,
se fue la pelota que salió de mis pies.
Cruzando la avenida, llegó hasta el puerto
donde atracan los barcos que se van.
Se coló en la bodega como un polizón,
junto a los barriles de harina, los sacos de sal,
las manzanas contra el escorbuto
que aprendimos en el tiempo de los piratas.

Atravesó el mar, sí… Y en medio de la tormenta,
fue arrebatada por una ola de viento, hasta la escollera,
donde se estrellan los sueños que son de agua.
Hoy, la he visto corriendo a trompicones hacia el paseo marítimo,
frente al kiosco de los periódicos y las estatuas humanas,
gritando mi nombre, hasta ser legión…


                        Iosu Moracho Cortés

                         Cuaderno de Poesía #9 de Poetas sin sofá


lunes, 12 de diciembre de 2016

EL GRAN PÁJARO NEGRO. Poema de PILAR BELLÉS.



Hoy las flores están marchitas
y los árboles están llorando
en el cielo ya no brilla el sol
ya alzaron el vuelo
todos los pájaros buenos.

Hoy tiembla el viento
con fiereza azota los árboles,
las flores mueren de agotamiento
y a nadie le apetece
ni cantar ni reír ni hablar…

Queda el espacio vacío
por el que estuvo sobrevolando
ese gran pájaro negro
que siempre nos está acechando…

                                        Pilar Bellés

                                                                Cuaderno de Poesía #8 de Poetas sin sofá


martes, 1 de noviembre de 2016

ALCANTARILLADO. Poema de IVONNE GORDON



 

Me acuno en un vidrio de aire.
Cada escarcha de insomnio es mi aliciente.
Converso conmigo misma rumores de larvas hechas mariposas.
Escucho el signo de mi rastro, paracaídas en descenso.
Desembarco sin tallo, sin frente, enlazada en la alegría del humo.
La palabra crece en espigas conjugadas. La palabra retoña.
Se nutre de naranjas dulces sobre la mesa.

Se arma de mediodía.
Mientras tanto,
me fugo en rayos alumbrados.
Nadie descubre mi escape,
nadie descubre
mi destino almidonado.

                            Ivonne Gordon Carrera
                                                     (Ecuador/USA)

                                                                 Cuaderno de Poesía #8 de Poetas sin sofá