Antoni Albalat. Cuaderno 9 "E"

Antoni Albalat. Cuaderno 9 "E"
Antoni Albalat. Cuaderno 9 "E"

miércoles, 6 de julio de 2016

CUADERNO DE POESÍA #8, "A". Introducción









       A   Inicio. Origen. Alfa. Primera letra del Alfabeto.

            Con “A” Poetas sin sofá inicia la serie “Vocales” en los
Cuadernos de Poesía, tras dos series anteriores: Las Estaciones y
Los Cuatro Elementos. Así pues, con “A” comienza la edición de
cinco Cuadernos sucesivos, dedicados respectivamente a nuestras
cinco vocales.

            Mencionar las vocales en poesía es evocar al poeta
simbolista francés ARTHUR RIMBAUD. He aquí su soneto,
“Vocales”, en el que mezcla la percepción de los sentidos con un
orden subjetivo: se trata de un lenguaje en que la representación
objetiva cede ante la “realidad poética” y hace que la mente se
atreva a observar aquello que no acertarán a ver los ojos o saborear
nuestro gusto. Asignó el negro a la letra A, el blanco a la E, el rojo
a la I, el verde a la U y el azul a la O.

VOCALES

            A negro, E blanco, I rojo, U verde, O azul: vocales,
            algún día diré vuestros orígenes secretos:
            A, negro corsé velludo de moscas relucientes
            que zumban alrededor de hedores crueles,

            calas de umbría; E, candor de vapores y tiendas,
            lanzas de glaciar, reyes blancos, umbelas que tiemblan;
            I, púrpura, esputo de sangre, reír de labios bellos
            en la cólera o en las embriagueces penitentes;

            U, ciclos, vibraciones divinas de mares verdosos,
            paz de campos sembrados de animales, paz de surcos
            que la alquimia imprime a las grandes frentes estudiosas.

            O, Clarín supremo lleno de estridencias extrañas
            y silencios cruzados de Mundos y de Ángeles:
            O, la Omega, fulgor violeta de sus Ojos.



                                       
            Para Arthur Rimbaud, el poeta debía vivirlo todo, sufrirlo
todo, y convertirse en un “alquimista” de las palabras, buscando la
perfección máxima en la poesía.

            El Simbolismo surgió en Francia, a finales del siglo XIX,
con Charles Baudelaire, Arthur Rimbaud, Paul Verlaine y Stéphane Mallarmé. Estos llamados “poetas malditos” defendían la
importancia de los sentidos (paisaje, mujer, hombre, un cuadro…).
            Todo puede ser hermoso, todo es fuente de goce para el
oído, la vista, el tacto, el olfato y el gusto. Recurrieron a la
musicalidad de las palabras y a la sinestesia o cruce de sensaciones. Emplearon el símbolo como medio para expresar lo inefable, lo que no puede encerrarse en conceptos. Incorporaron el lenguaje cotidiano a la poesía. Y crearon
una nueva estética lírica basada en las leyes autónomas de un nuevo lenguaje, generador de imágenes poéticas ajenas al mundo material.


                             Simbolismo de la letra A

            Para los alquimistas designa la piedra filosofal, y para los
cabalistas el símbolo del hombre como señor de la Tierra.
Para el cristianismo simboliza la eternidad de Dios (principio y fin de todas las cosas).
               
                Primera letra del alfabeto cantero que se representa por el
ángulo recto o por la escuadra, con el ángulo en el lado derecho de la horizontal y en la parte inferior de la perpendicular. Su valor numérico
es 1; y con sus dos yod y el nexo muestra la unidad como origen de
toda dualidad y síntesis del ternario: es símbolo de potencia, de
estabilidad, designando el tipo activo el poder creativo, el Yo.
Su figura geométrica, como mayúsculas del alfabeto griego es
la base del nivel de plomada. Con la A se escribe Arquitecto.

                Según la Cábala oriental, la A representa el primero de los tres poderes de la divinidad, o sea el poder de crear. Es la inicial de la
palabra sagrada. Símbolo del padre.

                                                                             
                                                               
Ximo González

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