viernes, 2 de marzo de 2018

CUADERNO DE POESÍA #10, "I", rojo: INTRODUCCIÓN



                   Inspiración
¿Iuminación, soplo divino….?

La voz del poeta es y no es suya. ¿Cómo se llama, quién es ese que interrumpe mi discurso y me hace decir cosas que yo no pretendo decir? Algunos lo llaman demonio, musa, espíritu, genio; otros lo nombran trabajo, azar, inconsciente, razón. Unos afirman que la poesía viene del exterior; otros que el poeta se basta a sí mismo. Mas unos y otros se ven obligados a admitir excepciones…”

                       OCTAVIO PAZ, “El arco y la lira”.

Y es que, si bien en el acto poético interviene algo inexplicable, misterioso y enigmático, que hay “otra voz”, “otra voluntad extraña”, no es menos cierto que la creación poética es un acto de la voluntad de crear, de buscar y encontrar, de comunicar; un ejercicio de libertad. Es un reto en el que el poeta, desde  un aislamiento espiritual, un silencio, ejecuta una indagación y su creación es producto de un intenso trabajo. Es un querer ser, una avidez permanente que, como afirma HEIDEGGER,  tiene su raíz y fundamento en el mismo ser del hombre.
El poeta se enfrenta al papel en blanco en soledad, a veces angustiosa,  y crea; renace y da un nuevo sentido al mundo.

“Si la inspiración llega, me encontrará siempre trabajando”, afirma BAUDELAIRE, y suspira invocando la ayuda del misterioso azar: Mi pobre musa, !ay! ¿qué tienes , pues, esta mañana?...” (La Musa enferma).

“La inspiración, sea lo que sea, nace de un constante ‘no sé’ (…) dos pequeñas palabras, pero con potentes alas”.
                                WISLAVA SZYMBORSKA, “El poeta y el mundo”.


                                                          
                               
“I”, rojo

El número 10 de nuestros Cuadernos de Poesía en su serie “Vocales”, ha llegado a la vocal central, a la “I”.

I de inspiración, interrogación, indagación… para expresar mediante la palabra poética lo inexpresable, lo indecible, lo insondable, lo inasible, lo infinito; y también para sacar a la luz lo intolerable, la invisibilidad, lo impronunciable, lo indeseable.
La I, en su verticalidad, es árbol y torso humano. Espiritualidad. En su posición central, es corazón, savia, sangre, núcleo y entraña.

ARTHUR RIMBAUD en su soneto “Vocales”, inspirador de la última serie de nuestros Cuadernos, asocia la I al color rojo:


                          I, púrpura, esputo de sangre, reír de labios bellos
                           en la cólera o en las embriagueces penitentes”.


                                             Rojo sangre, labios rojos.
                                                  Rojo com-pasión.


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