martes, 18 de enero de 2011

Poesía actual

Hola compañeros:
Se acerca el último miércoles de enero, día 26, y a las 18 h. os reuniréis para la tertulia. Siento envidia porque no podré estar, aunque estaré bien presente en pensamiento y un poco más. Os mandaré mi aportación a esa especie de orden del día o costumbre que ya venimos teniendo de mostrar un poeta, un poema, una idea... Cualquier cuestión que nos parece intresante y que compartimos con los otros. Con sus datos concretos, para que pueda ser  utilizada.
También me gustaría estar para dar la bienvenida a los nuevos compañeros y así en la distancia lo hago. Pero espero que sea al mes próximo de forma personal.
Como el año pasado tuve poco tiempo por la dichosa escultura, que aún no está puesta, estoy leyendo ahora los suplementos culturales del curso pasado y en la crítica literaria me he encontrado con un texto sobre un poeta, Antonio Moreno, de Alicante, que escribe Ángel L. Prieto de Paula (importante crítico y que ha publicado una de las últimas antologías de poesía de poetas españoles) y que tiene un parrafito interesante: en un mundo zarandeado por modas y contramodas y colonizado por la algarabía.
Me llama  la atencióm porque muy desde dentro resume lo que está pasasndo, aunque sea una alusión genérica a la poesía. Pero es valioso que una persona tan metida como él lo vea y lo reconozca así. Es la idea que hemos dicho otras veces de que se está moviendo mucho en la poesía española. Para mí, como nunca en otro periodo, a pesar de la fuerza inmovilista de lo tradicional y oficial.
También quiero aprovechar la ocasión y decir que él es uno de los que contribuye a esa algarabía y sesgo por intereses no estrictamente poéticos.
Os comentré vuestras aportaciones que me parecen my buenas y haciendo que todo esto sea una realidad muy hermosa.

sábado, 15 de enero de 2011

CASA DE SOMBRAS


Se deslizaban las horas
por las sombras de las tardes atrapadas.

Los pies quebraban
las hojas secas
de un calendario.

Nadie llegaba con el ocaso.
Hasta los libros callaban su desahucio.

Unos mínimos escalofríos
de los tiempos de la ira
se atrincheran en mi costado.

Esa fue mi casa.
La que habité en la vigilia.
La luz se difuminaba
                                   - a veces-
Otras,
sólo un espejismo
                           y una canción de mar.        

                                                           Callada.


Amelia Díaz, enero 2011

martes, 11 de enero de 2011

CANTO A DOS NIÑAS



Homenaje a Natasha y Cristina


 Siendo candelas alumbrasteis mi oscuridad.
 Como arroyos nacientes –casi invisibles-
 disteis vida.

         Sois brisa suave,  savia nueva.
         Tiernas,  dulces,  discretas.

         Irradiáis calor y humanidad.
         Prodigáis belleza.
         
Vuestra sonrisa silencia heridas desgarradoras:

         Noches de insomnio.
         Días de sueños de madre
         ausente
                  en otras tierras.

         Árboles arrancados vivos de sus raíces
         buscando cielos
         en suelo extraño
                  a veces hostil.


Sois  fortaleza,  tenacidad,  valentía.
Heroínas en el silencio…

Niñas del mundo,  multumesc.



Porque ahora he sabido que estoy viva gracias a vosotras.




Mariajose.         Enero 2011

sábado, 8 de enero de 2011

FINAL DE UN DÍA DORADO

Final de un día dorado embadurnado de enigmas
que vomitó la luz de soles aplastados.
Rompo mis nudillos golpeando una y otra vez
la sombra del destino.
El vacío del silencio merodea mis contornos
y en la tristeza solitaria de la noche
sólo oigo un tenue lamento que llega
tras la caída del pétalo
roto aliento
                  sobre el frío cristal               
                                                             del tiempo.
En Palenque, 29 de julio, 2007

Soledad Benages


lunes, 3 de enero de 2011

A MI HERMANA

Alborada gris    danza   de brumas lúgubres.

Tu tiempo consumó
las tardes lluviosas de primavera.

Fugaces gotas cristalinas
bebían tu rostro nacarado.

Eras luna transparente
en mandorla de seda.

Y una carta
  arrancaba  gritos         al silencio.


Y te miré
        -¡qué bella!-
            sollozando.





Aquí    en tu tumba     un corazón colgado.




Mariajosé Sangorrín Julio 2010