Antoni Albalat. Cuaderno 9 "E"

Antoni Albalat. Cuaderno 9 "E"
Antoni Albalat. Cuaderno 9 "E"

lunes, 3 de octubre de 2011

ELEGÍA A LA MUERTE DE UN PERRO




   He perdido mis ojos… ¡Maldita sea!

   Aquellos que me guiaban por la vereda;

   Los de mirada siempre a su amo atenta,

y listos a evitarle que se cayera;

Que nunca se cerraron a la llamada,

Para urgencia o trabajo, entierro o fiesta.


   He perdido mis ojos… ¡Maldita sea!

aquellos que me guiaban por la vereda.

   Y con ellos se han ido mil cosas bellas:

De fino terciopelo eran sus orejas,

Su rabo un latiguillo de brisa fresca,

Su hocico, húmedo siempre … ¡ay, qué delicia!


He perdido mis ojos… ¡Maldita sea!

aquellos que me guiaban por la vereda.

Su pelo corto y negro como azabache

Era siempre admirado, por donde fuera;

De gladiador su pecho, sus cuartos fuertes,

Su dentadura entera hasta la muerte.


   He perdido mis ojos… ¡Maldita sea!

aquellos que me guiaban por la vereda.

   Siempre en pie, siempre, sano, sin dar problemas

de salud o comida ni de obediencia.

Eso sí, su despensa a cal y canto,

cerrada con tres llaves, como oro en paño.


   He perdido mis ojos… ¡Maldita sea!

aquellos que me guiaban por la vereda.

   Si alguna golosina era su premio,

con gran delicadeza la recogía,

con dientes y morrito, muy despacito…

temiendo hacerte daño al retenerla.


      He perdido mis ojos… ¡Maldita sea!

aquellos que me guiaban por la vereda.

   ¡Perro guía de ciegos!, fuiste perfecto,

Pues naciste un buen día para ejercerlo.

Pedro Márquez lo dijo, cuando en la ONCE

De ti, ¡Quepis!, bondades sólo contaba.


         He perdido mis ojos… ¡Maldita sea!

aquellos que me guiaban por la vereda.

   Si no hay cielo de perros, no creo en Dios,

Que una gloria sin canes, sólo sería

Otro mundo como éste, pero sin ellos,

¡amijos perros leales, que aquí tenemos!

          He perdido mis ojos… ¡Maldita sea!

aquellos que me guiaban por la vereda.




        Castellón, 6 de septiembre de 2011.


Ximo González



2 comentarios:

  1. Recuerdo cómo retumbaba tu voz en el salón del penal de Albocàsser y cómo resbalaban lágrimas cuando invocabas el recuerdo de este ser que significó tanto paraa ti. Conmovedor poema, cargado de sensibilidad. Un abrazo Ximo.

    MARIAJOSE

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  2. HERMOSO POEMA PARA TAN HUMILDE COMPAÑÍA...

    Has perdido tus ojos... Maldita sea !
    Desde el cielo te alumbran por la vereda....

    Un atento saludo a ti y tu poesía.

    ROSABLANCA DEL SUR

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